Trasplante Renal (TR)

Un trasplante de riñón es un procedimiento quirúrgico para colocar un riñón sano de la una persona donante, viva o fallecida, en una persona cuyos riñones ya no funcionan adecuadamente.

El TR mejora la calidad de vida al prescindir de la dependencia de la diálisis, aumenta la supervivencia de los/as pacientes y es el tratamiento más económico cuando se compara con la diálisis. Es un procedimiento rutinario y su aplicabilidad viene limitada por la disponibilidad de riñones con relación a la demanda creciente de pacientes que lo precisan.

Está indicado en la mayoría de las patologías que evolucionan a ERC siendo las principales causas la glomerulonefritis crónica, la nefropatía diabética y la nefroangioesclerosis.

Dos de los factores más importantes a tener en cuenta a la hora de aceptar pacientes para inclusión en lista de espera de TR son la edad y las enfermedades asociadas (comorbilidad) fundamentalmente cardiovascular, hepática, pulmonar o del sistema nervioso central. 

Estudios pretrasplantes

La evaluación inicial consiste en una historia clínica completa y una exploración física junto con datos complementarios (analíticos y pruebas de imagen), valoración urológica y vascular e información extensa a pacientes. Es conveniente realizar un estudio inicial obligatorio y completarlo mediante estudios opcionales a quienes los precisen según los criterios de cada centro y las características de cada paciente (historia y antecedentes, edad, sexo, tipo de nefropatía, hallazgos exploratorios, presencia o sospecha de patología urológica o vascular tipo claudicación, soplos, etc.)

Selección del receptor y el donante

Una vez comprobada en la evaluación que el/la candidato/a es apto/a para el trasplante es conveniente valorar si existe en el entorno familiar opciones reales para el TR de vivo sobre todo si el/la paciente es joven. Se trata de una excelente opción terapéutica que se fundamentará en los principios éticos de altruismo, ausencia de coacción o compensación económica, autonomía en la toma de decisiones, y la beneficencia. Su utilización se justifica por la escasez de órganos de cadáver en relación con la demanda, el escaso riesgo para la persona donante y los mejores resultados de supervivencia del/la paciente y del injerto. Además permite efectuarlo de forma protocolizada y/o en régimen de prediálisis o tras una corta estancia en diálisis, lo que reduce de forma significativa la morbilidad asociada a la diálisis y mejora aspectos de carácter escolar, laboral, reduce costes, etc.

Si la persona receptora no dispone de la opción de un/a posible donante de vivo/a será incluido en lista de espera de trasplante cadáver y la selección se realizará habitualmente atendiendo al grado de compatibilidad ABO y HLA. También se valorarán otros aspectos como edad, diferencia de edad o de índice de masa corporal entre donante y receptor/a, tiempo en lista de espera de trasplante, grado de sensibilización, si se trata de un primer trasplante renal o de un segundo o un tercero, etc.

Desde ALCER Alicante os recomendamos acudir al servicio de nefrología para obtener mayor información sobre los procedimientos descritos.

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