Cuando se padece una Enfermedad Renal Crónica (ERC), la alimentación adquiere un papel principal. La persona debe saber que, desde el momento del diagnóstico, deberá cambiar su forma de alimentación y que, en función de su situación clínica, el tratamiento dietético será diferente. Por ello, se puede considerar que una alimentación adecuada es parte fundamental del tratamiento en la ERC y su seguimiento supone una mayor calidad de vida.