El ser humano posee dos riñones, cada uno cerca del tamaño del puño. La función principal de este órgano es filtrar la sangre, eliminando el desecho y el exceso de agua, lo que se vuelve orina. También mantienen el equilibrio químico del cuerpo y ayudan a controlar la presión arterial y a producir hormonas.

La importancia del riñón es fundamental para el correcto funcionamiento del cuerpo, el daño renal se produce lentamente durante muchos años y en la mayoría de los casos, las personas no tienen ningún síntoma hasta que la enfermedad renal está muy avanzada. Los análisis de sangre y orina son la única manera de saber si una persona padece alguna enfermedad renal.

La Enfermedad Renal Crónica (ERC) es un término genérico que define un conjunto de diferentes afecciones que inciden de manera negativa en la estructura y en la función renal. La variabilidad de su expresión clínica es debida a la estructura del riñón afectada (glomérulo, vasos, túbulos o intersticio renal), su severidad y el grado de progresión.

La ERC en muchos casos, se presenta asociada a cuatro patologías crónicas de alta prevalencia, según evidencia el Registro Oficial de Diálisis y Trasplante de la Sociedad Española de Nefrología de 2011. En la práctica, muchas de las personas que poseen estas enfermedades, son pluripatológicas.

La ERC es un problema emergente en todo el mundo. En España, según los resultados del estudio EPIRCE (Epidemiología de la Insuficiencia Renal Crónica en España), diseñado para conocer la prevalencia de la ERC en nuestro país y promovido por la Sociedad Española de Nefrología (SEN) con el apoyo del Ministerio de Sanidad y Consumo, se estimó que aproximadamente el 10% de la población adulta sufría de algún grado de ERC.

La siguiente tabla recoge los factores de riesgos asociados a la aparición de ERC:

El control de estos factores puede evitar el inicio del daño renal, incluso puede favorecer la regresión de la enfermedad en fases muy iniciales y ralentizar su progresión cuando ya está establecida. Aunque la edad no es un factor determinante, se sabe que con los años la función renal se puede deteriorar lenta y progresivamente, y se añaden también otros factores vasculares inherentes al proceso de envejecimiento.